23 de enero de 2012

El mejor amigo del hombre

El cashmere es una de las lanas más valoradas. Su tacto suave y sedoso es su principal característica, a la que se suman su ligereza y sus propiedades térmicas, a pesar de su finura. El origen de esta fibra tan delicada hay que buscarlo en el Himalaya, donde se desarrolló el pastoreo de la cabra de Cachemira. Aunque se asocia con esta región de India, este animal también se extendió de forma primigenia por amplias zonas del Tibet y Xinjiang, en China, zonas de montaña con temperaturas bajo cero.

Hoy, sin embargo, también se cría en otros puntos del planeta, como Australia, Nueva Zelanda, Mongolia, Afganistán o Estados Unidos. Entre todos producen 8.000 toneladas anuales, aunque prácticamente la mitad procede de la región China de Mongolia Interior. La fibra se obtiene de la parte más profunda, fina y delicada de la lana de la cabra. Además, trabajos de selección como el que ha llevado a cabo, por ejemplo, la Asociación de Productores de Cashmere Australiano, ha permitido aumentar las propiedades de este material, convirtiéndolo en uno de mayor calidad.

En lo que respecta a la moda en sí, el cashmere es uno de los materiales que no puede faltar en un armario masculino. Aunque se puede encontrar en diferentes prendas: corbatas, calcetines, chalecos... Es en el caso del jersey donde más se ha desarrollado su uso. Es posible encontrarlo en todo tipo de colores, especialmente en tonos lisos, aunque no faltan modelos a rayas, como propone Loewe este invierno, o con ochos y tejido más grueso, caso de Ralph Lauren.

A la hora de combinarlo, los expertos prefieren que haga las veces de falso chaleco, formando parte de un conjunto con americana oscura, camisa blanca o celeste, lo más neutra posible, y con o sin corbata, sobria si el jersey es de un color vivo. Un toque de distinción que juega con los diferentes ambientes del invierno, permitiendo quitarnos la chaqueta sin necesidad de quedarnos en mangas de camisa y lo suficientemente fino como para no tener calor con la americana puesta e incluso el abrigo sobre ésta.

2 de enero de 2012

Originalidad al poder

La seña de identidad de Thom Browne es el diseño de piezas únicas, con una estética retro que le distingue del resto. Buena prueba de ello son estas gafas de montura de pasta y cristales de vista transparentes que se unen a un segundo par de lentes de sol, ahumadas, mediante un clip. Con la idea de lograr un resultado urbano y sofisticado, sólo está disponible en negro, con las bandas tricolor del neoyorquino en los remates de las patillas. En Europa sólo se pueden encontrar en Colette (París), por 660 €.