23 de marzo de 2012

El bolso de los 11.303 diamantes

En el mundo de la moda, pocas cosas hay más frecuentes que la reinterpretación de los modelos clásicos de las grandes firmas. Así, no hay temporada en la que Dior no cambie el material o los colores de su Lady Dior; o que Burberry no juegue con el patrón de sus gabardinas. Sin embargo, la revisión que acaba de presentar Hermès de sus míticos Kelly y Birkin rompe todos los moldes establecidos.

El maestro joyero de la casa, el francés Pierre Hardy, los ha fabricado utilizando sólo oro rosa, oro blanco y diamantes, y con el mismo tamaño que los bolsos de fiesta que, confeccionados en cuero, se pueden encontrar en las tiendas de la maison. Así, su Kelly consta de 1.160 diamantes, 34 quilates de peso que valen un millón de euros. El Birkin, por su parte, suma 2.712 diamantes, 89 quilates que elevan el precio a los 1,5 millones. "Estamos un poco locos", declaró Patrick Thomas, consejero delegado de Hermès, a Financial Times durante su presentación pública el pasado febrero. "Quienes los compren necesitarán un par de guardaespaldas", bromeó el directivo.

Los dos modelos son perfectamente utilizables, ya que se han fabricado respetando los cierres y los pliegues. Ocurre lo mismo con los otros dos que cierran la colección. En este caso, inspirados en diferentes piezas de la historia de la joyería y bisutería de la firma, con claras referencias al mundo de la hípica y la náutica: el Nausicaa (1.811 diamantes, 29 quilates y un precio algo superior al millón de euros) y el Chaîne d’Ancre, la estrella de la colección, con 11.303 diamantes y 86,24 quilates y que se puede encargar previo desembolso de 1,5 millones de euros. Su diseño se inspira en las cadenas de las anclas de los barcos. Además, refulge gracias a las piedras preciosas.

Para hacerse con él, basta con ir a una tienda Hermès y solicitarlo. Un gesto que, según informan desde la maison, ya se ha producido; y no sólo una vez. Este proyecto ha necesitado de dos años de trabajo. La firma se lo tomo más como un desafío que como una posible venta, aunque bien es cierto que estas piezas suelen tener un comprador. Una vez más, no se equivocaron.

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