26 de abril de 2012

Etiqueta en Ascot



Con el objetivo de mantener el estilo aristocrático, los organizadores de Ascot imponen severas normas de vestimenta que debe cumplir todo aquel que quiera asistir a los palcos. Por un lado, los hombres deben lucir traje de día negro o gris con chaleco, corbata (están prohibidos los pañuelos u otro sustitutivo), sombrero de copa y zapatos negros. El sombrero sólo se puede quitar cuando se entra a una sala techada y no se pueden personalizar de ningún modo.

Las mujeres, por su parte, no pueden lucir un vestido que muestre las rodillas. Justo en esa articulación está el mínimo exigido para el corte de la falda (si se deciden por un pantalón, éste debe ser largo y de vestir; vaqueros, vetados). Si se lucen tirantes, deben tener al menos 2,5 cm de ancho. Los sombreros deben tener una base mínima de 10 cm de diámetro y no se admiten tocados. Por supuesto, no se permite enseñar el ombligo.

La única excepción se da con los invitados de países lejanos que quieran asistir con sus vestidos de gala nacionales o los militares que prefieran acudir con su uniforme de grandes ocasiones.

25 de abril de 2012

T de Transparencia

Si alguno ha tenido tiempo para ver un poco la tele estos días seguro que se habrá encontrado en los bloques de publicidad con anuncios de cosméticos y maquillajes que informan de que han recibido el premio T de Telva de Belleza de este año. En España son muchas las revistas que dan premios a las firmas de Belleza por los productos que lanzan al mercado, sin embargo, sólo los de la revista Telva gozan de una admiración y aplauso dignos de elogio. El porqué se encuentra en el jurado. A diferencia de otras cabeceras, en estos sólo opinan la docena de profesionales que son invitados por los responsables de la sección de Belleza de Telva para formar parte del mismo. Es decir, ni famosos, ni comerciales, ni empleados de márketing, ni siquiera la directora de la propia revista. Se trata de un grupo de gente acreditada, a la que se le permite votar lo que quiera y con unos premios que se dan a través de un consenso y no sólo por un mero recuento (que se da, pero delante de todo el jurado, que delibera resultado por resultado hasta llegar a un acuerdo).

Me llama mucho la atención que con un mecanismo tan sencillo y fácil de imitar no se haga lo mismo en otras revistas que también dan sus premios. En este caso, influyen más las ganas de utilizarlos como guiños a futuras inversiones publicitarias que a destacar en sí el producto. Son premios en los que el jurado no siempre está formado exclusivamente por profesionales, que se reúne parte en Madrid y parte en Barcelona (lo que hace imposible una discusión y un consenso del 100% del jurado), que a la hora de votar reciben las candidaturas cerradas o semicerradas y que, sospechosamente, acaban dando un premio prácticamente a cada uno de los grandes grupos cosméticos: Estee Lauder, L'Oréal, Shiseido...; con dos o tres ganadores de firmas nicho para disimular.

Seguramente, los responsables de esos premios quieran tener el prestigio de los de Telva, pero puede más el bolsillo que la dignidad. Sólo cruzo los dedos para que, amparándose en la crisis publicitaria, los responsables de Publicidad y gestión de Unidad Editorial no les quiten a los de Telva lo que tantos años ha costado lograr: el aplauso unánime del público, que es el que realmente debería mandar en una revista femenina.

20 de abril de 2012

La carrera de la nostalgia

Monte Carlo se prepara para acoger pasado mañana el pistoletazo de salida de la Serenissima Run, una carrera de coches clásicos que cruzará los Alpes desde la capital monegasca hasta Venecia. El recorrido, que concluye el 29 de abril, prevé paradas en las grandes mecas del lujo de la cordillera: estaciones de esquí como Chamonix o Megève, los hoteles de cinco estrellas que circundan el lago Como o el propio Casino de la ciudad Estado. Un itinerario a la altura de quien hace posible el acontecimiento: la firma Louis Vuitton.

La maletera francesa se confirma como uno de los principales mecenas del espectáculo de los coches antiguos. Su iniciativa ha hecho posible carreras legendarias en las últimas dos décadas, bien conectando Singapur y Kuala Lumpur (1995), el puerto chino de Dalian y Pekín (1998) o Budapest y Praga (2006), por citar algunos ejemplos. "Con la de este año, son siete los rallies que hemos organizado. Es el modo con el que rendimos tributo a la relación tan estrecha que ha existido siempre entre la firma y el mundo del automovilismo, ya con la creación de nuestros primeros baúles en 1897", explica Yves Carcelle, presidente y consejero delegado de Louis Vuitton.

El evento comienza con un desfile de los 43 vehículos participantes frente al Gran Hotel de París de Montecarlo. Un encuentro que permitirá viajar a los asistentes 100 años al pasado, ya que la mayoría de los automóviles fueron construidos durante el primer tercio del siglo XX. "El reto era conseguir un recorrido único en una región que siempre ha sido un escenario muy especial para los viajeros", prosigue Carcelle. Al mismo tiempo, es un guiño a Italia, país en el que se ha volcado con creces la firma en los últimos tiempos, con la apertura, entre otras acciones, de una gran tienda en Milán. "El nombre de la carrera, Serenissima, se debe a que era así como se conocía a Venecia durante la Edad Media, gracias a sus amplios periodos de estabilidad política", explica el presidente. En total, cada vehículo recorrerá 1.400 km por carreteras de montaña, la mayoría secundarias, para no entorpecer la circulación general.

Tradición. La relación entre la familia Vuitton y el universo del motor la inició Georges, hijo del fundador, en 1894. Su pasión por las cuatro ruedas nació en 1894, cuando de niño acudió como espectador a la carrera París–Rouen. El primer baúl pensado para el maletero de un vehículo de los de entonces no tardó mucho en llegar. Fue en 1897 y se adaptaba a las firmas punteras del momento: Bugatti, Kellner y Rolls–Royce.

Los hijos gemelos de Georges, Jean y Pierre, heredaron de su padre esta afición. Fue el acicate perfecto para que la maison creara una completa línea de accesorios y bolsas de viaje pensadas para conductores. Aún hoy el catálogo de Louis Vuitton cuenta con diferentes productos relacionados con el motor, así como maletas que encajan a la perfección en la parte trasera de un vehículo, como la colección que presentó hace dos años para la firma Infiniti.

El cuidado que pone la organización por respetar la esencia de las carreras de la primera mitad del siglo XX se demuestra en todos los detalles. Así, son muchos los participantes (este año serán 90, casi tres por vehículo, llegados de los cinco continentes) que se montan en sus coches ataviados a la usanza de aquellos pioneros de la carretera. Del mismo modo, Louis Vuitton encarga para cada carrera la creación de un cartel conmemorativo de aspecto vintage, donde prima el dibujo artístico. El de este año consta de dos estampas: por un lado, una de Mónaco, la fachada del casino; y, por otro, una vista característica de Venecia: la isla de San Clemente desde un embarcadero de góndolas. Ambas separadas por una recreación de la cordillera de los Alpes.

Una de las pequeñas localidades por las que pasará la Serenissima Run es Fiesso d’Artico. "No es casualidad. Se trata de la cuna del zapato artesano italiano, el corazón de una industria donde Louis Vuitton estableció su taller en 2009", concluye Yves Carcelle.

13 de abril de 2012

Un clásico imperial

El 'boom' del minimalismo y la apertura de hoteles de diseño contemporáneo obligó a los establecimientos clásicos a reconfigurar su oferta para evitar una imagen rancia que les privara de nuevas generaciones de clientes. Sin embargo, el funcionalismo no es enemigo del lujo tradicional. Buen ejemplo de ello es este hotel emblemático de París, un cinco estrellas en pleno centro histórico que se ha adaptado al siglo XXI sin perder el toque 'imperial' que se espera en los grandes establecimientos de la capital gala (fundado en 1835, se considera el primer hotel de lujo de la ciudad).

En Le Meurice, la opulencia no se limita a las zonas públicas del hotel. Cada una de las siete plantas del edificio cuenta con un estilo característico, un total de 160 habitaciones decoradas en un estilo que recuerda al Luis XVI, con profusión de dorados y tonos marfileños, amplios cortinajes y camas de gran tamaño. Sus cuartos de baño de mármol con bañera y ducha se encuentran a la altura del resto de la estancia, que no olvida la época en la que nos encontramos: el acceso de alta velocidad a Internet o la televisión por cable son algunos de los rasgos que nos recuerdan que no estamos en el Versalles de los Borbones y Bonapartes.

Hay 45 suites, la mayoría con ventanales que dan directamente sobre el Jardín de las Tullerías y bonitas vistas del paisaje urbano de París. Destaca especialmente la suite Marco Polo, en la sexta planta: un apartamento con una exótica decoración que evoca los trayectos del famoso viajero veneciano del siglo XIII. Eso sí, si prefiere disfrutar de las mejores vistas, su opción sería la suite Belle Étoile, en la séptima planta, con una inmensa terraza que le permitirá todo tipo de panorámicas parisinas. Hospedarse es posible por 3.500 €/noche (la habitación doble cuesta 500 €).

Relajación. Con una situación estratégica (a un paso de El Louvre, la Ópera y la Place Vendôme), Le Meurice no sólo se preocupa de que sus clientes cultiven su lado cultura, sino también su espíritu. Para ello cuenta, en la entreplanta, con un spa decorado con mármol, madera, piedra y cristal. De los tratamientos se encarga la firma suiza Valmont, que se apoya en los productos de las termas de Saint-Malo (Bretaña).

Otra invitación a cuidarse es la que proponen sus maestros cocineros. La pastelera Camille Lesecq presenta cada día dos pasteles únicos para la hora del té y el hotel ha llegado a un acuerdo con Tiffany para, quienes lo deseen, puedan incluir una de sus joyas en el famoso pastel Galette des Reines, una institución culinaria de chocolate. Además, Le Meurice cuenta con un restaurante con tres estrellas Michelin de alta cocina francesa, cuyo comedor, con una magnífica decoración inspirada originalmente en el Salon de la Paix del Palacio de Versalles, fue reinterpretado por Philippe Starck en 2007.

3 de abril de 2012

Puesta a punto para las Olimpiadas

La firma japonesa de zapatillas de deporte Onitsuka Tiger ha preparado de cara a las próximas Olimpiadas de Londres una colección cápsula muy especial. Tomo como referencia el modelo California 78, un clásico del running, que bautiza ahora como Vintage Olympics. Lo rediseña confeccionándolo en nailon envejecido y ante, y lo presenta en tres colores: dorado, plateado y bronce, uno por cada medalla. El patrón no ha descuidado el agarre de la suela al piso o la ergonomía de ajuste al pie, por lo que siguen siendo una buena opción para el entrenamiento, sobre todo al aire libre o si se corre. Están disponibles a partir de 90 €.

2 de abril de 2012

Todo al rojo

Las colecciones de gafas de sol masculinas de Prada suelen estar entre las más elegantes del mercado. La firma italiana es fiel a las monturas clásicas y a los cristales oscuros. Para experimentar con colores y formas se reserva su línea Prada Rossa. Sin embargo, esta primavera sorprende en su colección principal con modelos diseñados en colores vivos como el rojo. Es el caso del de la imagen superior, sin montura y con patillas sinuosas. Las lentes, ahumadas, son del mismo color. Disponibles por 212 € (disponible en púrpura y azul violáceo).