17 de septiembre de 2012

Secretos de sastre

Hace unos años, cuando la crisis financiera comenzó a ser el gran titular de los diarios, el mundo de la sastrería reaccionó como suele ser habitual: con sobriedad y, por qué no decirlo, aburrimiento. Las firmas de renombre dejaron de apostar por patrones arriesgados y se centraron en presentar trajes excesivamente clásicos que no diferenciaban entre un público joven y otro más maduro. El cliente buscaba durabilidad y no le importaba que el armario se llenara de piezas alejadas de las tendencias.

Poco a poco, los sastres se han ido rebelando contra esta ola gris. Tanto los que se dedican a los trajes a medida como las firmas internacionales han comenzado a buscar un soplo de optimismo y, para ello, se han servido de los forros de las chaquetas como lienzo en el que volcar su creatividad. "Se trata de huir de lo aburrido y demostrar que es posible jugar con muchos elementos", explica Lander Urquijo. Las chaquetas de este sastre presentan forros con estampados Liberty, de paramecios, de damero... "He apostado mucho por los colores fluorescentes, así como por el lima, el verde o el amarillo". Los hermanos de Dsquared2 también han optado por estos tonos. Sus trajes de dos y tres piezas con forros amarillos dan fe de ello.

Por otro lado, firmas como Tommy Hilfiger o Harmont & Blaine juegan a confeccionar los forros de sus chaquetas con un estilo patchwork, es decir, mediante retales de entre cuatro y seis telas diferentes que se colocan en distintas partes de la pieza. Por fuera se trata de un blazer o una americana gris, azul marino, negra... pero por dentro es una explosión de color y alegría. Una vez más, la belleza está en el interior.
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