15 de octubre de 2012

El paraíso del tweed



El número 11 de la londinense Savile Row lleva desde 1919 siendo un lugar de paso obligado para los amantes de la sastrería masculina. Allí se encuentra Huntsman, una firma de trajes artesanos cuya historia comenzó mucho antes, concretamente en 1849, cuando Henry Huntsman abre un pequeño local en Albermarle Street. El traslado a la Meca mundial de la confección coincidió con un éxito sin precedentes, cuando su lista de clientes empezó a engrosarse con nombres como el de los reyes Eduardo VII y Jorge V de Inglaterra, lord Mountbatten, Rudolf Valentino, Winston Churchill, Humphrey Bogart, el Maharajá de Jaipur... aunque ninguno comparable con la reina Victoria, que encargó diferentes prendas a finales del siglo XIX (otra de sus clientas fue la actriz Katherine Hepburn, un siglo después).

Hoy la casa ha dejado de ser familiar y pertenece a un grupo de accionistas a los que les une su pasión por la sastrería. Al frente de un equipo de alrededor de 30 personas (entre sastres, cortadores, dependientes...) se encuentran Peter Smith, su director general, y Patrick Murphy, el sastre principal. El primero comenzó como aprendiz en Savile Row a los 16 años. "Mi primer trabajo fue como dependiente en Gieves & Hawkes, en el departamento de Sastrería a medida". Los últimos 19 años ha estado al frente de Huntsman. “Consideramos esta firma como parte de la élite mundial del sector, de ahí que nuestro objetivo constante sea mantener el nivel de calidad”, explica.

Patrick Murphy, por su parte, sigue la herencia familiar, ya que su padre también ejerció de sastre en la casa. "De él aprendí que lo más importante es ser siempre honesto con el cliente. De niño pasé muchas horas viéndole trabajar, me encargaba de engrasar y tener a punto su máquina de coser", recuerda. Su secreto es tratar siempre de innovar. "Hace dos años fabricamos nuestro propio tejido de mohair, que tuvo mucho éxito y cada año presentamos nuevos tweeds. Estar en Savile Row significa que puedes hacer lo que quieras. Tenemos la mejor de las técnicas tradicionales a nuestro alcance, pero también el mundo de la moda y las tendencias gracias a nuestra cercanía con Bond Street. Además, trabajamos en estrecha colaboración con grandes firmas, como la que mantenemos actualmente con Alexander McQueen. Nuestras habilidades, junto con una exquisita comprensión de la moda, permite que podamos crear casi cualquier cosa que se nos pida", prosigue Murphy, para el que su único pesar es que sus clientes tienden a ser quizás demasiado fieles a los cánones clásicos.



Aunque la firma se especializó en ropa de campo y caza, con un impresionante muestrario de tejidos de tweed escocés, la mayoría de los encargos que reciben actualmente son para confeccionar diseños de corte más urbano. "En los últimos años, hemos experimentado un resurgir de los trajes para cazadores", explica Smith. Encargar uno de dos piezas a medida en Huntsman parte de los 5.800 € aproximadamente, y una chaqueta de diseño informal, de los 4.550 €. Cada modelo llevará aproximadamente 85 horas de trabajo y todo el proceso se realiza artesanalmente.

El cliente deberá visitar la sastrería londinense tres veces durante todo el proceso, aunque también es posible que sean ellos los que se desplacen. "A lo largo del año realizamos diferentes viajes a Nueva York, Chicago, San Francisco y Los Ángeles, ya que desde 1932 buena parte de nuestra clientela es norteamericana. A estas citas acuden desde ejecutivos jóvenes que comienzan en el mundo de los negocios como grandes directivos, políticos e incluso estrellas del rock", dice el director general.

En Huntsman cuentan con un amplio catálogo de complementos: bufandas, pañuelos, cinturones, tirantes... Al igual que las chaquetas, algunos pueden confeccionarse a medida. Es el caso de las corbatas. El cliente puede escoger entre más de 30 estampados diferentes, así como que se borden sus iniciales sobre la seda (en el extremo estrecho de ésta, de modo que queda oculta a la vista en todo momento) por unos 210 €.



En la sastrería ven el futuro con optimismo. "Estoy convencido de que nuestra empresa va a continuar creciendo como hasta ahora. No hemos dejado de atraer a jóvenes aprendices que se forman en nuestros talleres para convertirse en sastres y cortadores, algo vital para que esta industria funcione", explica Smith. La sastrería forma parte de la Savile Row Bespoke Association, que se encarga de gestionar un curso de aprendizaje en el Newham College. Además, los alumnos que quieran aprender a cortar, patronar y coser un traje completarán su formación ayudando a un maestro artesano durante un periodo de entre cuatro y cinco años, momento en el cual se le permite tener sus propios clientes dentro de la firma.

El futuro de Huntsman, como otras firmas, pasa por la exportación. "Queremos aumentar y afianzar nuestra propia colección de prêt-à-porter y generar más negocio en Oriente Medio, Rusia y Extremo Oriente", concluye Peter Smith. Sin abandonar, claro, la esencia del corazón londinense.

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