2 de octubre de 2012

Puntadas de Primera División



El número 3 de la calle Félix Boix de Madrid acoge una pequeña sastrería donde el buen hacer no entiende de rascacielos y modismos, sino de tradición y pasión por el trabajo bien hecho. Está a un paso del nuevo distrito financiero de la capital, pero que sean muchos los altos directivos los que acuden allí a tomarse medidas no es algo que comenzara con la inauguración de las gigantescas torres del Paseo de la Castellana. Al contrario, Mariano Arroyo Langa (Madrid, 17 de diciembre de 1938), su propietario, lleva más de media vida atendiendo personalmente a lo más granado de la empresa y las finanzas de la capital. "Para llevar a un cliente a la camisa que más le favorece, el secreto está en ser un buen psicólogo. Un camisero tiene la mitad del éxito ganado si consigue captar lo que éste realmente quiere en la primera entrevista, en la que se le puede aconsejar, pero no imponer", explica.

A sus 73 años, no duda en acudir a la sastrería para atender personalmente a clientes de toda la vida como Florentino Pérez o Enrique Cerezo. "Ir a Langa siempre es un placer. Primero, por ver a Don Mariano y charlar un rato con él. Te trata con un cariño increíble y eso para un cliente es fundamental. Segundo, porque es el mejor camisero que hay en Madrid", comenta rotundo el presidente del Atlético de Madrid. De hecho, se da la circunstancia de que Langa no sólo firma las camisas de los actuales presidentes de este equipo y del Real Madrid, sino también de anteriores mandatarios como José Ramón Calderón.

Del día a día se encarga el sastre Joaquín Fernández Prats (Madrid, 8 de mayo de 1976), un fichaje con el que Don Mariano tiene muchas cosas en común. Ambos comenzaron con 14 años y pasaron por reconocidas sastrerías durante su formación (en el caso de Joaquín, por la de Pedro Muñoz, entre otras). Los dos se complementan a la perfección, aunque es innegable el toque juvenil que ha sabido darle este sastre de 36 años al local. "Me considero su continuador, ya que el trabajar a su lado es como un máster en camisería". Uno de los objetivos que se ha impuesto es que el público joven opte por patrones más acorde a su edad, que un traje no valga de igual modo para el padre y para el hijo. "La mayoría de los clientes busca trajes de diario y no dan demasiado margen, pero poco a poco comienzan a encargar patrones diferentes", explica.

CÓMODAS Y LIGERAS. Un traje a medida de Langa se caracteriza por una construcción muy estudiada. "Todo se realiza a mano en nuestros propios talleres y cada pieza se trata de conseguir entallada pero cómoda y no muy armada", prosigue Joaquín Fernández. "El objetivo es hacer chaquetas cada vez más ligeras, descargarlas trabajando las entretelas o las hombreras, por ejemplo. Además, siempre estamos en continua búsqueda de nuevos forros y materiales para innovar".

Este invierno, los encargos que están realizando son, en su mayoría, trajes de tres piezas; y parece que el directivo comienza a atreverse cada más con una pequeña raya diplomática. Para elegir tela, cuentan con un sinfín de muestrarios, de firmas como Scabal u Holland & Sherry, con sede en la londinense Savile Row. Escoger un traje a medida de cashmere, por ejemplo, asciende a 4.500 €; un precio muy inferior al que cuesta un dos piezas confeccionado con la vicuña que les sirve el lanificio de Ermenegildo Zegna: alrededor de los 12.000 €.

Más económicas son las camisas, cuyo precio ronda entre los 150 y los 275 €, aunque es posible hacer un encargo especial con tejido de Loro Piana. En ese caso, puede llegar a costar hasta 1.500 €. Además, como dato curioso, se puede solicitar ropa interior con la misma tela de la camisa (desde 70 €) o incluso un camisón de dormir (220 €), para el que se usa el mismo patrón que guardan de cada cliente. Cada uno tendrá una o varias pruebas intermedias antes de recoger finalizada la pieza. Si hay un pequeño error, Don Mariano no dudará en descoser por completo la camisa y volverla a hacer con los nuevos retoques ya incorporados. Que casen los dibujos de las costuras, por ejemplo, es un detalle que se da por hecho.

Gracias a Joaquín, la visibilidad de Langa en Internet es un hecho. Además de en su web, están presentes en redes sociales y colaboran con varios blogs. Uno especializado en sastrería, ElAristocrata.com, les desafió a confeccionar un traje Príncipe de Gales de menos de un kilo de peso con una tela de 230 g/m2. Dicho y hecho. El éxito (800 g) fue tal que, al poco, recibieron encargos del mismo modelo (2.500 €). Tras el mostrador, ambos maestros esperan el siguiente reto.

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