27 de diciembre de 2012

El nuevo icono del estilo masculino

Quedaban pocas semanas para que La Maestranza acogiera el que luego sería el primer gran triunfo de José María Manzanares (Alicante, 3 de enero de 1982) en el coso sevillano. Acababa de comenzar la primavera de 2006 y el torero recibió a Fuera de Serie en la finca que la familia posee en Trujillo (Cáceres). Respondió a nuestras preguntas con el brillo en los ojos del que ansía el reconocimiento en un arte tan difícil como el de Cúchares.

Hoy, casi siete años después, ya no tenemos delante al joven de entonces. En este periodo, no sólo se ha consagrado como una de las figuras del toreo, sino también como un hombre maduro y sosegado que está a punto de ser padre por segunda vez (será en primavera). Además, ya no se ruboriza ante la cámara, sino que posa como un profesional ante fotógrafos de la talla de Bruce Weber, Peter Lindbergh o el peruano Mario Testino.

Sólo en un punto no ha ido a mejor: el golf. Su hándicap sigue siendo el mismo: 11, y Pepín Liria, el compañero a batir en el green (tiene un 4,3 de hándicap). "He tenido muchas lesiones en la mano que me han apartado del golf casi tres años. Sigue siendo de los deportes que más me gustan, pero practicarlo bien necesita tiempo y no lo tengo. Estoy muy centrado en el toreo y mi perfeccionismo me impide jugar 18 hoyos si sé que no voy a rendir al máximo", explica.

El alicantino pertenece a una generación de matadores que lucha contra los tópicos y que apuesta por su modernización. "El toreo debe evolucionar, sin perder su esencia y sus valores, pero sin renunciar a los nuevos tiempos. No ha sabido transmitir que este mundo no es sólo lo que ocurre en la plaza, sino también la cultura del esfuerzo, del sacrificio, de superación... Una vida muy pura en sentimientos que no ha llegado al gran público".

Esfuerzo. Asimismo, da la razón a expertos como el periodista y crítico José Luis Benlloch, que denuncia “el consumismo insaciable que tritura toreros en busca de una regularidad utópica en el toreo”. Para Manzanares, "hay compañeros que se fijan demasiado en las estadísticas. Yo no me preocupo de quién corta más orejas o torea en más plazas. Me exijo mucho, pero puedo acabar satisfecho de una corrida que otros consideren mediocre o en la que no me otorguen ningún trofeo. Cuando el artista se preocupa más de contentar que de estar a gusto con su trabajo, se equivoca, porque se pierde la conexión con el público que sólo se consigue siendo sincero en todo lo que haces", continúa. "Intento olvidarme de todo y que la motivación llegue desde el interior". Para ello, su receta es, sobre todo, la música de Alejandro Sanz, que le evade, así como algunos temas de flamenco, al que le aficionó su padre, también torero y del que tomó su nombre artístico.

Tras 12 operaciones en la mano izquierda y una rotura de ligamentos en la derecha, los días de frío son especialmente duros. "Las tengo muy sensibles y me molesta bastante, pero uno aprende a superar las cosas y admitirlas según vienen. Si me quedo pensando en cómo las tenía antes, no consigo otra cosa que anclarme a un poso amargo que no me beneficia para nada". Es el optimismo de un valiente que reconoce que ha sido su paternidad lo único que le ha hecho plantearse el toreo desde un punto de vista diferente. "Cuando fui padre, aunque me sentía pleno, radiante de felicidad en la plaza, no podía evitar la preocupación de que me pasara algo y esto tuviera consecuencias para mi hijo. Era un pensamiento que no me permitía mostrarme con libertad en el ruedo y me coartaba. Tuve que ordenar mis ideas y afrontar las cosas desde la felicidad", explica con brillo en los ojos. No es cursilería, José Mari no sabe hablar de su hijo sin sonreír. "Antes de dormir, no paro de jugar con él. Está empezando a gatear y tiene papitis, le encanta estar conmigo. Es el primer nieto de la familia y estamos todos embobados".

Estilo. Su presencia en las revistas de moda más importantes empieza a ser habitual. Hace algunas semanas era Vogue, junto a Kate Moss, anteriormente Vanity Fair, VMan... "Soy muy selectivo a la hora de hacer este tipo de colaboraciones y me gusta que el mundo del toreo esté presente de algún modo. En la que hice con Testino y Kate Moss para Vogue, por ejemplo, les pude explicar el toreo desde un punto de vista diferente".

A pesar de su relación con el mundo de la moda, el torero no se muestra interesado en las últimas tendencias. Se siente muy cómodo vistiendo prendas básicas y atemporales. "Soy de camisa y jersey, llevar un estilo clásico pero sin renunciar también a un toque moderno. Cuando voy a comprar ropa, me fijo más en la comodidad que en la estética", explica.

A la hora de elegir un traje, le gustan los de patrón ceñido, una reminiscencia del traje de luces. "Siempre que me compro uno, me gusta retocarlo. No son a medida, sino de prêt-à-porter, pero tengo la manía de darle un toque personal y le pido a mi sastre algunos arreglos para rematarlo", cuenta.

No es el patronaje en lo único que es tajante. Tampoco permite que escojan su ropa por él. "Sólo si tengo dudas entre varias opciones, es cuando pregunto". Y entre sus fetiches se encuentran los trajes azul marino y las corbatas. "Prefiero que tengan un toque de color, que ayuden a quitarle seriedad al traje sin necesidad de ser llamativas". Así, no es extrañar que no le guste que le compren ropa. "Y tampoco que me hagan la maleta. Uno de mis pasatiempos entre corrida y corrida es ordenar la habitación, me ayuda a estar concentrado, pero sin necesidad de pensar en lo que viene".

En su lucha por acercar el toreo a las nuevas generaciones, el alicantino ha sido pionero en el uso de las redes sociales. Desde su móvil tuitea para más de 83.000 personas que siguen su cuenta: @JMManzanares. Además, en su web se informa no sólo de sus corridas, sino también de su día a día gracias a un blog. "Me encantan las nuevas tecnologías. Soy un adicto a probar gadgets y creo que estas herramientas pueden ayudarnos mucho". Las redes sociales son su secreto para hacer del toreo un arte del siglo XXI.


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