30 de julio de 2013

Fusión intercontinental

Basta echarle un vistazo a la carta para que se haga la boca agua y entren mucha indecisión sobre qué pedir, porque realmente cuesta no pedirlo todo. Ceviche de corvina salvaje, una perfecta torre de pez toro, tartar de atún o maki en tempura son sólo algunas de las especialidades que se pueden degustar en Inari, un restaurante japonés que desde su inauguración en 2007 pasa con nota el examen de los amantes de lo asiático más sibaritas.

Uno de sus puntos fuertes, además de la calidad del pescado, es precisamente la fusión que hacen en sus platos de sabores japoneses con detalles de otros continentes, como el ceviche peruano, por ejemplo, los toques especiados de la cocina tailandesa o la rotundidad de su Teppanyaki de solomillo gallego. Así, cada bocado se convierte en un placer para el paladar.

Inari cuenta con dos localizaciones en Madrid. La de siempre, en la calle General Pardiñas, y en La Moraleja (C/Azalea, 1), que cuenta con una interesante terraza en la que poder tapear las delicias asiáticas de la carta mientras se toma una bebida refrescante, se charla con amigos y se disfruta del buen tiempo.

Allí es posible degustar, por ejemplo, un Ebi Spicy Maki, un hosomaki fresco y ligero, perfecto para estas fechas. Relleno de langostinos a la plancha y rúcula y cortado en ocho piezas, se completa con una salsa de anticucho peruana (con ají panca, ají amarillo y hierbabuena), una salsa suave de aguacate y queso crema. ¿A que apetece? Pues trata de comer sólo uno, ¡imposible!


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