3 de julio de 2013

Perdidos en el corazón del Tian Shan



La cordillera del Tian Shan es mucho más que la frontera natural entre Kirguistán, China y Kazajistán. Con picos como el Jegish Chokusu, de 7.439 m., o el Khan Tengri, de 7.010 m., es el destino perfecto para los montañeros que buscan, además, conocer cómo vivían los antiguos tártaros.

Dada la complejidad del terreno, es precisamente durante julio y agosto cuando se recomienda visitar la región del Tián de Kirguistán. Una de las rutas que goza de mayor prestigio es la que parte de Bishkek, la capital del país, y se acerca a glaciares y lagos como los de Inylchek, Putevodniy o Dikiy. Paisajes impresionantes con las grandes montañas nevadas de fondo y más de diez campamentos base donde descansar y respirar uno de los aires más limpios del planeta.



La empresa turística Ak-Sai Travel es la responsable de esta excursión de 15 días en la que se visita la ciudad de Karakol, a los pies de la cordillera y que fue fundada por cosacos en el siglo XIX, con su mezquita de estilo chino o su catedral ortodoza de madera (construida sin clavos). Aunque son los glaciares lo que más llamará la atención del viajero. El de Inylchek es uno de los más grandes del mundo fuera de las regiones polares, con 62 kilómetros de largo.

En el viaje, rutas en helicóptero, visitas a antiguas ciudades y puestos de la Ruta de la Seda y vestigios soviéticos. Una mezcla única que hará del viaje mucho más que montañismo, a partir de 1.910 dólares/persona.


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