7 de agosto de 2013

De compras en Capri

La coqueta isla italiana de Capri es uno de los refugios estivales de la alta sociedad italiana, que se reparte entre las colinas de este rincón frente a Nápoles y Costa Esmeralda, en Cerdeña. Comparable a Puerto Banús (Marbella) por su número de tiendas de lujo por metro cuadrado, todas con una arquitectura y un diseño pensado expresamente para no trastocar el urbanismo de pueblo costero del municipio, este verano es imposible no entrar en la que la firma italiana de marroquinería Tod’s tiene en el 8 de la Piazza Umberto I.

Sólo allí será posible comprar una edición limitada de dos de los productos más icónicos de la firma: el bolso D.D.Bag y los mocasines Gommino, rebautizados con el apellido Capri para la ocasión. En el caso del primero, estará disponible en dos colores: amarillo limón y azul turquesa, confeccionados ambos a mano en el mejor cuero, como es habitual en la firma.

Los Gommino, por su parte, con su suela moteada de pequeñas semiesferas de goma (de ahí su nombre, una presentación única en el mundo y que sólo puede hacer Tod’s), será posible adquirirlos confeccionados en pitón y teñidos en color rosa, turquesa y amarillo limón. Una oportunidad única de dotar a nuestro armario veraniego de los tonos más ácidos y divertidos, sin perder un ápice de elegancia ni originalidad.

2 de agosto de 2013

La fascinación de lo diferente



Olviden todas las reglas del escaparatismo. No se trata de enseñar lo mejor de la colección, ni siquiera de insinuar sin mostrar. Es más, ya puestos, dejen a un lado esos grandes cartelones de rebajas o promociones varias que tapan prácticamente el ventanal de las tiendas y que no permiten ver el interior. Lo último es no tener escaparate. O al menos eso es lo que pregona el diseñador de moda masculina Thom Browne, que no sólo ha revolucionado el mundo de las tendencias con su machacona insistencia por recuperar las líneas retro de los años 50 y 60, sino que parece dispuesto a marcar un antes y un después en la experiencia de compra.

Browne ha abierto su primera tienda fuera de Estados Unidos. La ciudad elegida ha sido Tokio, concretamente el distrito de Aoyama. Pero saber que estamos ante la boutique, sin conocerla previamente, es misión imposible. Una pared grisácea y una minúscula puerta, con una cortinilla de aluminio cual oficina cutre, es lo único que encontraremos paseando por la acera. Eso sí, ha tenido el detalle de escribir su nombre en un vinilo en la puerta, no vaya a ser que algún despistado se confunda y entre pensando que es una oficina de la zona.



El interior está en consonancia con este ascetismo estético. Pocas prendas, colocadas en unas cuantas burras, un par de butacones y parte de la colección de gafas de vista y sol sobre una mesita baja es prácticamente todo lo que vamos a encontrar. ¿Contención de costes? ¿Revolución estética? ¿Minimalismo extremo en gris? Todo es posible, es el genio de Thom Browne.