20 de septiembre de 2013

Isla privada con mayordomo



Juguemos a la isla del tesoro. Pero el objetivo no es encontrar un cofre perdido lleno de monedas de oro y joyas. Aquí de lo que se trata es de recargar pilas y gozar de la tranquilidad y las maravillas naturales que sólo se pueden disfrutar en Seychelles. Pero no lo vamos a lograr en una playa cualquiera, nuestro santuario particular será la isla Fregate, privada y a medio camino entre Mahe y La Digue.

Allí se encuentra un resort de lujo al que para llegar es necesario elegir entre un helicóptero, un pequeño avión o un yate que surcará el Índico hasta dejarnos plácidamente en un pequeño embarcadero de madera que nos da la bienvenida al complejo. Siete playas, todas cuajadas de palmeras, serán seguro nuestro primer destino a explorar. Seguro que le maravillará la Macquereau, con grandes acantilados de piedra de las que brotan las palmeras; o la Bambous, en donde descansar con un buen cóctel.

Ésta es la que se encuentra a pie del hotel, situado en una pequeña loma y que cuenta con una increíble piscina desde la que ver la puesta de sol. Las 16 residencias privadas y villas se suceden de forma que la discreción y la intimidad estén aseguradas. Y todo ello con una arquitectura que juega con la naturaleza y los motivos locales, grandes techos de paja y un servicio de mayordoma para que el confort nunca brille por su ausencia.

Por la noche, la cena es donde el huésped quiera. El servicio 'Dining Everywhere' permite disfrutar de una barbacoa en la playa para dos, una degustación de todo tipo de frutas tropicales en un jardín cuajado de grandes plantas o incluso la intimidad de una casa árbol, entre otras localizaciones a cuál más exótica. a partir de 1.465 €/noche.



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