13 de octubre de 2013

De las pasarelas a las vitrinas



Pocos dudan que Cristóbal Balenciaga o Christian Dior sean unos maestros del diseño. Su virtuosismo les convirtió no sólo en referentes de la Alta Costura, sino también en protagonistas de un lugar privilegiado en las vitrinas del mundo del arte. Sus colecciones, y las de otros grandes modistos, han dado el salto de las pasarelas y los escaparates a los museos, templos culturales que cada vez dan más importancia a la moda. De hecho, son pocas las grandes capitales que carecen de un espacio expositivo dedicado a este fenómeno.

Si bien al principio los museos de moda tenían un carácter puramente histórico y costumbrista, poco a poco han ido derivando en lugares que unen lo textil con el diseño multimedia, la arquitectura y otras especialidades. "El reto es hacer comprender al público que lo que se exhibe es una manifestación cultural y artística de enorme refinamiento material e intelectual, testimonio de cómo en una época se entiende la belleza del cuerpo y su envolvimiento, de cómo nos vemos a nosotros mismos y de cómo queremos que nos vean", explica Javier González de Durana, director general del Museo Cristóbal Balenciaga de Getaria (Guipúzcoa). "Se trata de educar e inspirar, de desarrollar el conocimiento del mundo de la moda", añade Valerie Steele, directora del museo del Fashion Institute of Technology de Nueva York.

Esta inspiración es palpable a la hora de ir de tiendas. Imposible ir a una boutique y no detenerse en los acabados de las costuras o en los pliegues del tejido si, antes de una jornada de compras en los Campos Elíseos o en la Quinta Avenida, hemos visitado el Museo de las Artes Decorativas de París o el MET de Nueva York, respectivamente. Lo mismo pretenden en Omotesando. El famoso distrito de tiendas de Tokio tiene proyectado levantar una torre de cristal de más de 100 metros de alto dedicada exclusivamente a albergar un museo de moda. Será la guinda a unas calles que concentran las mejores firmas.

El trabajo que hay detrás de cada exhibición es intenso. "No todo lo que desfila en una pasarela es arte, del mismo modo que tampoco lo es toda la pintura o fotografía que se produce. Lo que se muestra es el resultado de una dura criba que sólo supera lo excelente y lo cargado de significación, sean vestidos, pinturas o muebles", prosigue González de Durana. Además, esta selección se redefine en cada exposición. "Para una retrospectiva que hicimos sobre Oscar de la Renta, tuvimos que explorar su trabajo, determinar los puntos fuertes que conformaran una auténtica antología", explica Jean L. Druesedow, responsable del museo de la moda de la Universidad Estatal de Kent, en Estados Unidos. "Son parámetros tan personales que impiden que haya dos museos iguales en el mundo".

El interés del público por este tipo de centros de arte es notable. Aún hoy sigue vigente el récord de visitantes –661.509 personas– que registró el MET de Nueva York en 2011 durante la exposición temporal dedicada a Alexander McQueen. Ésta tuvo que ser prorrogada e incluso el éxito de la misma obligó a la institución a abrir sus puertas los siete días de la semana. Pero no hay que marcharse fuera de nuestras fronteras para obtener buenas cifras. El museo Cristóbal Balenciaga, inaugurado en junio de 2011, ha registrado ya más de 150.000 visitas; y por el Museo del Traje de Madrid han pasado más de 800.000 personas desde su apertura en 2004.

Trajes que pertenecieron a Maria Callas o incluso a Napoleón Bonaparte, sombreros firmados por Elsa Schiaparelli, los vestidos que las Primeras Damas de Estados Unidos lucieron en las ceremonias de investidura de sus maridos o los mejores zapatos de Salvatore Ferragamo y Azzedine Alaïa son sólo algunas de las propuestas que podemos encontrar actualmente en los mejores museos de moda del mundo. Están repartidos por los cinco continentes, sólo hace falta escoger destino y comprar la entrada que nos permitirá disfrutar de un paseo por el fascinante mundo de la moda convertida en arte.

* Texto original del reportaje publicado en el Especial Colecciones de Telva de septiembre de 2013.
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