16 de mayo de 2014

Reloj de trotamundos


De sobra es conocido el preciosismo y el mimo que Louis Vuitton dedica a la fabricación de cada una de sus piezas. En todas se marca como objetivo seguir manteniendo un nivel de calidad que les mantenga como firma de referencia tanto en el mundo de los complementos como en todo aquello relacionado con la cultura del viaje, es decir, su ADN particular.

En este caso, es la tradición de los relojes de viaje la que se perpetúa con su nueva creación: el reloj Escale Worldtime, una pieza única masculina que destaca por una gran esfera abierta que permite una gran legibilidad y sobre la que se han pintado a mano los indicativos de varias decenas de ciudades de todo el mundo. Se precisan 50 horas de trabajo artesanal para completarla, empleando técnicas de esmaltado en miniatura y trabajo en óleo. En total, 30 colores que se aplican uno a uno antes de proceder al secado de la pieza en un horno calentado a 100 °C.

Con una caja realizada en oro blanco pulido y acabado satinado, se le han añadido esquineras al diseño para recordar a los famosos baúles de la marca. Además, también destaca de su diseño que cristal y esfera están separados, lo que da aún más sensación de contraste.


Y qué decir de la ausencia de agujas. Salvo una, amarilla, que indica la ciudad de referencia. El resto de los parámetros se observa mediante el movimiento constante de las esferas, que muestran en todo momento la hora en los cuatro puntos cardinales del planeta. Una pieza de excepción para viajeros de excepción.



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