22 de octubre de 2014

Un coche que vuela y un avión que toma curvas



Será el próximo 29 de octubre cuando tenga lugar la presentación oficial de uno de esos vehículos que todos imaginaban en los años 50 que serían el pan nuestro de cada día a estas alturas del siglo XXI. Y quizás vamos con retraso con respecto a los sueños y ambiciones de nuestros abuelos ingenieros, pero eso no quiere decir que no se estén dando grandes avances. Prueba de ello es este AeroMobil.

Se trata de una avioneta que, al mismo tiempo, se puede convertir en utilitario. O lo que es lo mismo, un coche que vuela. Bastan unos segundos para configurar qué forma de conducción queremos: si sobre tierra o surcando los cielos, aunque, eso sí, para esto último hace falta una recta que nos haga las veces de pista de despegue.



Construida en un acero ligero y fibra de carbono, el AeroMobil es capaz de alcanzar los 160 km/h en carretera, un bólido gracias a su diseño de suelo bajo y aerodinámica futurista. En el aire es aún más rápido, superando los 200 km/h, y funciona con un lubricante de gasolina como el de otros vehículos, sin necesidad de combustible para aviones.

Desarrollarlo les ha costado 20 años a sus dos 'padres'. Son Štefan Klein, que ha trabajado como diseñador en el equipo de I+D de firmas como BMW, Audi y Volkswagen, y Juraj Vaculík, experto en publicidad y comunicación política. Ambos, orgullosos de su invento de 8,2 metros de largo gracias a las alas, y con un diseño en blanco y azul que no pasa desapercibido.

Eso sí, como las alas se pueden plegar, a la hora de aparcarlo basta con buscar una plaza normal de cualquier parking, sin necesidad de hacerlo en un hangar. Con capacidad para dos pasajeros, uno de ellos a los mandos, está llamado a ser el vehículo que hará posible salir del trabajo y, en menos que canta un gallo, cenar a 200 kilómetros de distancia, con tiempo para volver a volar a casa y dormir en nuestra cama.
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